Las maletas son de los artículos más maltratados. Pasan por bandas de equipaje, pisos de aeropuerto, cajuelas de carros y cuartos de hotel. Después de cada viaje, merecen una limpieza adecuada.
Para maletas de tela (nylon, poliéster): aspirá todo el exterior e interior para sacar polvo y residuos. Después, limpiá con un paño húmedo y jabón neutro. Las manchas de grasa se tratan con un poco de jabón para platos.
Para maletas rígidas (policarbonato, ABS): son más fáciles de limpiar. Un paño húmedo con jabón neutro es suficiente para el exterior. Para rayones superficiales, un poco de pasta de dientes blanca frotada suavemente puede disimularlos.
El interior de la maleta es donde se acumulan bacterias. Después de cada viaje, dejá la maleta abierta por 24 horas para que se ventile. Rociá el interior con spray desinfectante y dejá secar al aire.
Las ruedas son la parte más descuidada. Acumulan pelo, hilo y suciedad que afectan el rodamiento. Usá una pinza para sacar fibras enredadas y limpiá con un paño húmedo. Un poco de WD-40 en los ejes mejora el giro.
Para almacenar: guardá las maletas abiertas o semi-abiertas en un lugar seco. Si las cerrás completamente por meses, pueden desarrollar olor a encerrado. Poné bolsitas de silica gel adentro para absorber la humedad.
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