Las botas de cuero son una inversión que puede durar décadas con el cuidado adecuado. En Londri hemos restaurado botas vintage de más de 30 años que lucen mejor que nunca gracias a técnicas profesionales de mantenimiento.
El primer paso es la limpieza regular. Después de cada uso, remové el polvo con un cepillo de cerdas suaves. Esta simple práctica evita que la suciedad se adhiera y raye la superficie del cuero con el tiempo.
La hidratación es crucial. El cuero es una piel que necesita humectación para mantenerse flexible. Usá un acondicionador de cuero de calidad cada 2-3 semanas, especialmente en el clima de Guatemala. Un cuero reseco se agrieta irreversiblemente.
Nunca usés calor directo para secar botas de cuero mojadas. El calor reseca y deforma el material. Rellenalas con papel periódico y dejalas secar naturalmente a temperatura ambiente.
Para manchas de agua, actuá rápido. Humedecé uniformemente toda la bota para evitar marcas de agua desiguales. Luego dejá secar naturalmente y aplicá acondicionador una vez seca.
Invertí en hormas de madera. Mantienen la forma de la bota y absorben la humedad del interior. Es uno de los accesorios más subestimados pero más importantes para el cuidado del calzado de cuero.