Una gota de aceite de cocina, grasa de motor o hasta salsa grasosa puede arruinar tus zapatos favoritos si no se trata correctamente. En Londri vemos este tipo de manchas constantemente, y la buena noticia es que tienen solución si se actúa a tiempo.
Lo primero: nunca frotés la mancha de aceite con agua. El aceite y el agua no se mezclan, así que lo único que lográs es esparcir la mancha. El primer paso es absorber el exceso con talco, maicena o bicarbonato de sodio. Cubrí la mancha generosamente y dejá actuar por al menos 2 horas.
Después de absorber, cepillá el polvo con un cepillo suave. Si la mancha persiste, aplicá un desengrasante suave (jabón de trastes funciona bien) directamente sobre la zona y cepillá con movimientos circulares.
En zapatos de cuero, el proceso es más delicado. Usá un limpiador específico para cuero, nunca jabón común. El jabón reseca el cuero y puede dejar marcas peores que la mancha original.
Para gamuza o nubuck con manchas de grasa, la situación es más complicada. Estos materiales absorben la grasa profundamente. Podés intentar con un borrador de gamuza, pero si la mancha ya se fijó, lo mejor es llevarlos a un profesional.
En zapatos de tela, el jabón de trastes con agua tibia suele funcionar bien. Aplicá, cepillá, enjuagá y repetí. Pero nunca los metás a la lavadora: el centrifugado puede deformarlos.
En Londri usamos desengrasantes de grado profesional que eliminan aceite y grasa sin dañar ningún tipo de material. Si tenés una mancha rebelde, escribinos por WhatsApp y la diagnosticamos gratis.