El moho en los zapatos es más común de lo que creés, especialmente en Guatemala donde la humedad relativa puede superar el 80 % durante el invierno (mayo-octubre). Si guardás tus zapatos en un closet sin ventilación o en cajas de cartón cerradas, estás creando el ambiente perfecto para hongos y moho.
El moho no es solo un problema estético: las esporas pueden causar alergias, irritaciones en la piel y problemas respiratorios. Si tus zapatos huelen a humedad o ves manchitas blancas, verdes o negras, necesitás actuar ya.
Primer paso: sacá los zapatos afectados al aire libre. No los cepillés adentro de tu casa porque las esporas se dispersan en el aire. Usá una mascarilla y guantes si el moho es visible.
Para cuero con moho, limpiá con una solución de vinagre blanco y agua (1:1) aplicada con un paño. El vinagre mata las esporas. Después, secá completamente al aire y aplicá acondicionador de cuero.
En tela o canvas, podés usar bicarbonato de sodio: esparcí sobre la zona afectada, dejá actuar por 24 horas y cepillá. El bicarbonato absorbe la humedad y neutraliza los olores de moho.
Para prevenir que vuelva a aparecer: guardá tus zapatos con sobres de gel de sílice, mantené los closets ventilados, y nunca guardés zapatos húmedos. En temporada de lluvia, revisá tu calzado almacenado cada 2 semanas.
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