Seguro te ha pasado que comprás un par de tenis nuevos, salís a la calle y a los diez minutos ya les cayó una mancha de lodo o les entró agua de algún charco en plena temporada lluviosa. Para evitar que tus zapatos favoritos se arruinen, el spray protector es tu mejor aliado, pero no podés usar cualquier producto a lo loco. Tenés que entender que cada material reacciona diferente y, si te equivocás, podrías manchar el cuero o arruinar la textura de la gamuza para siempre. No te preocupés, que aquí te enseñamos cómo proteger tu inversión para que te duren años.
Si tus zapatos son de cuero liso, buscá protectores que contengan aceites naturales o ceras que mantengan el material hidratado y flexible. Al aplicarlo, asegurate de limpiar bien el polvo con un trapito seco antes de rociar el producto a unos 20 centímetros de distancia. Esto crea una barrera contra la humedad y evita que el sol los reseque, algo clave si vivís en zonas de mucho calor o si solés caminar mucho por la ciudad. Recordá que el cuero necesita respirar, así que no saturés la superficie con demasiado líquido de una sola vez.
La gamuza y el nubuck son otra historia porque son materiales súper delicados que absorben todo en un segundo. Para estos, necesitás un spray protector específico que no deje residuos pegajosos, ya que esto apelmazaría los pelitos finos del material. Antes de aplicarlo, cepillá el zapato siempre hacia la misma dirección para levantar la fibra y luego aplicá una capa ligera y uniforme. Si sos de los que va a ver el fútbol a la grama o te gusta salir a caminar por Muxbal, este paso es obligatorio para evitar que el polvo se pegue de forma permanente.
Para los tenis de lona o materiales sintéticos que usás para ir al gimnasio o los patojos para el colegio, los protectores repelentes al agua son ideales. Estos sprays suelen ser más potentes y crean una capa tipo "hule" invisible que hace que los líquidos resbalen sin penetrar el tejido. Es la solución perfecta para evitar que el café o la gaseosa arruinen tus tenis blancos en un descuido. Aplicá siempre dos capas finas en lugar de una gruesa, dejando secar la primera por al menos 15 minutos para que el protector se adhiera de verdad a la fibra.
Finalmente, nunca olvidés revisar las suelas y los bordes de caucho antes de guardar tus zapatos después de un día de lluvia. Aunque le hayás echado el mejor protector del mundo, si guardás tus tenis húmedos, les va a salir mal olor o hasta hongo. Pasales un trapo húmedo para quitar el exceso de suciedad y dejalos secar a la sombra, nunca directo al sol porque se te pueden tostar o perder el color original. Cuidar tus zapatos es un hábito que te ahorra un montón de plata a largo plazo y los mantiene como salidos de la caja.
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