Las Crocs y sandalias de hule son el calzado más práctico que existe: livianas, cómodas y perfectas para el clima guatemalteco. Las usamos para ir al mercado, en la casa, en la playa y hasta para trabajar. Pero aunque parecen indestructibles, lavarlas mal puede decolorarlas o deformarlas.
El error principal: dejar Crocs al sol después de lavarlas. El material Croslite (la espuma de hule con que están hechas) es sensible al calor. Si las dejás al sol directo, especialmente el sol fuerte del mediodía guatemalteco, se encogen y se deforman. Es irreversible.
La limpieza correcta es simple: agua tibia con jabón de trastes y un cepillo suave. Cepillá bien las ranuras y agujeros donde se acumula suciedad. Para los hoyitos de ventilación, un cepillo de dientes viejo funciona perfecto.
Para el mal olor (las Crocs absorben mucho sudor por la espuma), sumergílas en una solución de agua con vinagre blanco (1 taza de vinagre por cada litro de agua) por 30 minutos. Esto mata las bacterias del olor sin dañar el material.
Si tus Crocs están amarillentas o decoloradas, una pasta de bicarbonato con agua aplicada con un cepillo suave puede mejorar el color. Dejá actuar 15 minutos y enjuagá bien. No usés cloro: decolora el material de forma desigual.
Para el secado, simplemente dejálas a la sombra en un lugar ventilado. Se secan en pocas horas. Nunca usés secadora.
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