El charol es ese material brillante y espectacular que vemos en tacones de fiesta, zapatos de vestir y hasta en sneakers de edición especial. Es cuero (o sintético) con una capa de laca que le da ese brillo de espejo. Pero esa misma capa es delicada y se raya con nada.
Para limpieza regular, lo único que necesitás es un paño de microfibra ligeramente húmedo. Pasalo suavemente sobre toda la superficie. El charol no absorbe suciedad como otros materiales, así que la limpieza superficial es suficiente en la mayoría de casos.
El truco profesional para brillo máximo: una gota de vaselina o aceite mineral en un paño suave, frotado en movimientos circulares. El resultado es un brillo de espejo espectacular. Limpiaá el exceso con un paño seco.
Los rayones en charol son el mayor problema. Los rayones superficiales se pueden disimular con vaselina o con un limpiador de charol específico. Para rayones profundos, lamentablemente no hay solución casera: necesitás un profesional.
El almacenamiento del charol es crítico: nunca guardés dos zapatos de charol tocándose entre sí. La laca se pega y al separarlos se rayan mutuamente. Guardálos siempre en bolsas de tela individuales.
El calor y el frío extremo dañan el charol. La laca se agrieta con frío intenso y se vuelve pegajosa con calor excesivo. Guardá en un lugar de temperatura estable.
En Londri limpiamos zapatos de charol con productos especializados que restauran el brillo sin rayar. Si tus zapatos de charol perdieron brillo o tienen rayones, traélos para un diagnóstico gratuito. Lavado desde Q99.