Los tacones y zapatos de vestir son esas piezas del closet que usamos en momentos importantes: bodas, graduaciones, reuniones de trabajo, cenas elegantes. Pero precisamente porque se usan menos, muchas veces se guardan sucios y cuando los queremos volver a usar, están deteriorados.
El cuero liso de los zapatos de vestir se limpia con un paño suave ligeramente húmedo. Para manchas, usá un limpiador de cuero específico. Después de limpiar, aplicá una capa fina de crema para zapatos del color correcto y lustrá con un paño de algodón hasta que brille.
Los tacones de gamuza o ante son más delicados. Usá un cepillo de gamuza (cerdas de latón) en una sola dirección para levantar la pelusa y remover manchas superficiales. Un borrador de gamuza funciona para manchas puntuales. Nunca usés agua en gamuza.
Para tacones de charol, un paño húmedo con un poquito de vaselina les devuelve el brillo espectacular. El charol se raya fácilmente, así que guardá siempre los tacones en bolsas de tela individuales.
Los zapatos de vestir de tela o satén (comunes en zapatos de boda y quinceaños) son especialmente difíciles de limpiar en casa. Estos materiales manchan con facilidad y los remedios caseros suelen empeorar la situación.
El almacenamiento es clave: usá hormas de madera para mantener la forma, guardálos en cajas con gel de sílice para absorber humedad, y nunca los apilés unos sobre otros. Un par de zapatos de vestir bien cuidados puede durar décadas.
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