Si tenés esas sandalias chulísimas que tanto amás, seguro te has preguntado si se pueden lavar zapatos con suela de corcho sin que se arruinen en el intento. La respuesta corta es que sí, pero ni se te ocurra meterlos a la lavadora porque el corcho es un material natural que absorbe agua y se puede deshacer o podrir por dentro. En Guate, con el calorcito de la ciudad o cuando vas al puerto, el sudor y el polvo de la calle se pegan a la suela, haciendo que se vea curtida y oscura si no le das el mantenimiento adecuado. Por eso, tenés que tratarlos con mano de seda y usar productos específicos que limpien sin saturar la porosidad del material.
Para empezar el proceso en tu casa, buscá un cepillo de cerdas suaves y un poco de jabón neutro, evitando cualquier químico abrasivo que pueda resecar el corcho. Pasá el cepillo con movimientos circulares muy suaves para levantar la suciedad de la superficie, pero tené cuidado de no empapar la suela por completo, ya que el exceso de humedad es el peor enemigo de este tipo de calzado. Si ves que el corcho se está empezando a descascarar o se ve reseco, existen selladores especiales que ayudan a mantener la flexibilidad y evitan que el material se quiebre con el uso diario. Recordá que el corcho es básicamente corteza de árbol, así que tratalo como algo vivo que necesita hidratación y cuidado constante.
Un error común que comete mucha mara es dejar los zapatos secándose directamente bajo el solazo de mediodía, pensando que así saldrá más rápido la humedad. Si hacés eso, lo único que vas a lograr es que el corcho se tueste, se ponga tieso y termine rajándose a la primera que te los pongás para ir a dar una vuelta a Cayalá. Lo ideal es dejarlos secar a la sombra, en un lugar ventilado, preferiblemente apoyados de lado para que el aire circule por todos lados. No tengás prisa; un buen secado puede tomar hasta 24 horas, pero te asegurás de que tus zapatos sigan nítidos y no agarren mal olor por humedad atrapada.
Si tus zapatos tienen plantillas de gamuza sobre la suela de corcho, el reto es doble porque ese material se mancha con solo verlo. Para limpiar esa parte, podés usar una lija de agua muy fina o un borrador especial para cuero, frotando suavemente para quitar las marcas negras de los dedos que se forman con el sudor. Es increíble cómo cambia el aspecto de una sandalia cuando la plantilla vuelve a su color original, haciendo que se miren como nuevas incluso después de varias temporadas de uso. Mantener la higiene de estas piezas es clave, especialmente si las usás sin calcetines durante todo el verano o el invierno intermitente de nuestro país.
Sabemos que a veces el tiempo no te alcanza entre el chance y el tráfico de la ciudad, o simplemente te da miedo arruinar esos zapatos caros que tanto te costaron. En Londri somos expertos en consentir tu calzado y tenemos el equipo necesario para que no pasés penas; nuestro proceso es 100% artesanal, lo que significa que tratamos cada par de forma individual y sin usar máquinas que puedan dañar la estructura natural del corcho. Con más de 250,000 pares lavados, te garantizamos un resultado profesional que no vas a lograr en tu patio.
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